viernes, 21 de mayo de 2010

Loch Lomond / km 1605

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Loch Lomond

El Lomond es el mayor de los lagos de Gran Bretaña, con una extensión de más de 250 kilómetros cuadrados. Alberga, además, unas treinta islas completamente cubiertas de bosques y el paisaje que lo rodea es de una gran belleza. Desde el Ben Lomond, al Norte, se tiene la mejor y más completa vista del lago.

Loch Lomond

Por la mañana, cuando nos levantamos, Mariló tenía un fuerte dolor de espalda. Y al decir fuerte, quiero decir fuerte, como sólo los que padecen de la espalda saben por experiencia. Todos estábamos muy preocupados. ¿Qué hacer? Otras veces le había pasado algo parecido y, con masajes, un poco de calor y reposo, había mejorado. ¿Los médicos? Bueno en estos casos no hacen milagros...

Estábamos a 2.600 kilómetros de Madrid. Mariló no podía moverse de la cama ni en la cama, pero, decidimos esperar un día a ver como evolucionaba la cosa...
El loch Lomond desde el ben Lomond

Desde la AC, el Lomond se veía cubierto por jirones de neblina que le daban una belleza un tanto trágica. Nosotros lo abandonamos para seguir la carretera A83 que cruza paisajes increíblemente bellos. A nuestra izquierda dejamos el Loch Long y cruzando un pequeño puerto de nombre evocador (Rest and be Thankful), entramos en el Glen Fyne.

El loch Lomond

Cada cierta distancia, la carretera dispone de miradores donde parar un rato para observar el bellísimo paisaje. Estos pequeños aparcaderos son muy útiles para disminuir al mínimo los accidentes provocados por la falta de atención de los conductores.

Digamos, además, que, llegados a Escocia, los conductores continentales nos sentimos ya suficientemente acostumbrados a conducir por la izquierda como para no tener que prestar excesiva atención al hecho, provocando una cierta relajación que puede no ser buena. A ello se suma el robo de atención causado por la belleza del paisaje para que pueda producirse el despiste y salgamos de un aparcadero... ¡conduciendo por la derecha! Las estadísticas confirman este hecho y son muchos los conductores continentales que tienen su primer accidente justo en Escocia.

Claro que, a la salida de todos los aparcamientos, hay un visible cartel, escrito en todos los idiomas comunitarios, que nos recuerda el ...conduzca por su izquierda.

domingo, 9 de mayo de 2010

Stirling / km 1473

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El castillo de Stirling

Stirling es una ciudad de la Escocia central, encaramada en un promontorio rocoso y bañada por el río Forth. Su historia está relacionada con la de su importante castillo que fue residencia real escocesa durante varios años.

Stirling se convirtió en residencia real con el advenimiento de los Estuardos y alcanzó su época dorada bajo Jacobo IV, un verdadero príncipe renacentista.
Jacobo V fue coronado aquí, al igual que su hija, Mary Queen of Scots. Aquí, en la capilla real, se bautizó, también, su hijo, el futuro Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra, siendo precisamente con la marcha de Jacobo cuando Stirling perdió su estatus real.

En Stirling debe visitarse su castillo que, como hemos visto, fue palacio real y en cuyas proximidades se desarrollaron numerosas batallas. Además del castillo, es muy bonita toda la parte alta de la ciudad y, en especial, la iglesia de Holy Rood en la cual fue coronado el infante Jacobo VI en 1567, con John Knox leyendo el sermón.

Cerca está, también la casa de Lord Darnley, que nos introduce en la vida de María Estuardo.

Farola en Stirling. Foto: José Cerdeira

Enrique VIII de Inglaterra tenía un hermano, Jacobo, que reinó en Escocia con el nombre de Jacobo IV. El hijo de éste, Jacobo V, casado con la francesa María de Guisa (también llamada de Lorena), fue el padre de la gran María Estuardo.

La historia de María, Queen of Scots, no es la simple historia de un monarca más, si no un intenso drama que se desarrolla entre las casa reales de Escocia, Francia e Inglaterra a mitad del siglo XVI: historias de amor, de intrigas y de misterios que acompañaron los siete años del reinado de María.

María hereda la corona de Escocia, por muerte de su padre, cuando solo tenía una semana de vida. Desde ese momento, y con los enfrentamientos religiosos como trasfondo político, las principales cortes europeas, pero en especial la francesa y la inglesa, intentan influir en la educación de la joven reina.

Enrique VIII manda una fuerza a Escocia pretendiendo llevarse a María para que reciba una educación apropiada en Inglaterra. Los escoceses se dividen: los reformistas, con Knox a la cabeza, apoyan a Inglaterra, los católicos, con la ayuda de Francia, intentan defenderse. Escocia está sumida en una guerra civil. El ejército expedicionario inglés arrasa todo lo que encuentra y llega hasta Edimburgo. Pero los franceses, presionando desde la propia Francia, consiguen, después de la muerte de Enrique, que los ingleses se retiren de Escocia.

El precio a pagar por la ayuda francesa fue la educación de la joven reina. María fue llevada a Francia: tenía seis años.

Mientras duró esta situación, las políticas exteriores de Francia y Escocia marcharon unidas. María acaba casándose con el delfín de Francia y, al año siguiente, se convierte en reina al acceder su marido a la corona con el nombre de Francisco II.

María, una reina sin reino

No duró la dicha. Un año más y María se queda viuda y sin un descendiente que pudiera heredar el trono dejado vacante. Aislada en Francia, debió volver a Escocia en donde su madre también acababa de morir.

Isabel I, nueva dueña de Inglaterra, todavía intentó capturar a la reina de los escoceses antes de que ésta llegara a su patria, pero una niebla espesa permitió que el barco con la comitiva real no fuera detectado. Claro que, en la vieja Caledonia, continuaban las luchas fraticidas entre los distintos frentes religiosos...

Y María las complicó aun más. Ella era muy alta, todos los hombres le resultaban bajos, así que..., en cuanto vio a Lord Darnley, delgado, pálido, ojos negros, uno noventa de estatura, se enamoró de él. Un mes más tarde se casaban.

Las bodas debieron ser fastuosas. John Knox multiplicaba sus sermones en Stirling, en donde había sido la boda, criticando los excesos de una celebración que duró tres días...

Pero a María, el amor por Darnley le duró poco. Sus horas de ocio las pasaba con un asesor y músico de cámara italiano llamado David Riccio, del que Darnley debía sospechar algo, aunque probablemente sin razón, pues, el pobre Ricio, era jorobado y sin ningún tipo de atractivo físico conocido.

La cosa acabó mal. Entre el marido celoso y algunos partidarios suyos asesinaron al pobre Riccio, dándole numerosas cuchilladas delante de la propia reina y, cosas de la vida, como donde las dan las toman, Darnley acabó, también, asesinado. Nunca se supo quien lo hizo... pero, como a rey muerto rey puesto, María aprovechó para casarse de inmediato con el Conde Bothwell, esta vez por el rito reformado.

Máscara mortuoria de María conservada en el Lennoxlove Castle

¿Y los católicos? Cabreados. ¿Y los reformistas? Como siempre, contra ella. No le quedaban apoyos. Hubo de dimitir en favor de su pequeño hijo (Jacobo VI) pidiendo ayuda a su prima Isabel, reina de Inglaterra, con la vana esperanza de recuperar su trono. Pero no conocía a Isabel...

Diecinueve años más tarde moría ejecutada en la Torre de Londres. Todo ese tiempo lo pasó prisionera de su querida prima, entre conspiración y conspiración...

Escocia en todo su espledor. Foto: José Cerdeira

Desde Stirling, seguimos hasta Callander, a la puerta de los Trossachs. Este precioso parque, con sus numerosos lagos como el Venachar, Katrine, Drunkie, Ard, etc. disfruta de una justa fama, fama que nosotros a penas disfrutamos, dado lo brumoso del día y lo cerrada de la vegetación que se aunaban para impedir una visión adecuada. Así que continuamos hasta Tarbet, a orillas del Loch Lomond donde dormimos.
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P.S.: En el "post" anterior, cuando nombrábamos a algunos escoceses famosos, nos olvidamos de uno muy importante cuyo nombre, Robert Stirling, concuerda con la ciudad que visitamos hoy. Robert Stirling es un nombre de la máxima actualidad porque inventó un motor (http://en.wikipedia.org/wiki/Stirling_engine ) que se adapta como anillo al dedo a la utilización de las nuevas energías alternativas.

sábado, 1 de mayo de 2010

Glasgow / km 1401

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Jardín botánico (foto Gondor)

Glasgow es la tercera ciudad de Gran Bretaña y la primera de Escocia. Está atravesada por el río Clyde al que debe parte de su riqueza al desarrollarse su industria y comercio en función de esta importante vía navegable. La otra causa de su riqueza está en las ricas minas de carbón que favorecieron una fuerte industrialización especialmente durante el siglo pasado.

Comenzamos nuestra visita por la pequeña Catedral que es la única iglesia medieval escocesa que se salvó de las destrucciones de los reformistas anglicanos y que, a pesar de estar en obras, nos gustó mucho.

Por supuesto, Glasgow es Escocia. Foto: j.cerdeira

La ciudad en sí no suele atraer demasiado a los turistas, pecando de todos los problemas típicos de las zonas muy industrializadas. Sin embargo, Glasgow dispone de unas impresionantes colecciones de arte como la Art Gallery and Museum, con ricas colecciones de pintura, ciencias, arqueología y etnografía y la Burrell Collection que es una de las colecciones privadas más importantes del Reino Unido (tal vez equivalente a la madrileña Colección Tyssen).

Glasgow es la patria chica del gran arquitecto Mackintosh, uno de cuyos edificios es hoy la Glasgow School of Art que fue construido entre 1897 y 1909.

Stirling. Foto: j.cerdeira

Salimos de Glasgow a media tarde con dirección a Stirling, tomando para ello la autovía A80 y luego la Autopista M80. La distancia es corta y el tráfico no era excesivo.

- Pablo, ¿cómo llevas lo de los grandes escoceses?
- De momento, entre inventores, descubridores y científicos, he localizado a más de cincuenta.
- A ver, cuéntanos...
- ¿Os los leo...? Aquí tengo la lista..., bueno, están un poco mezclados pero supongo que no importará demasiado. Voy con inventores y descubridores:

La iluminación a gas: William Murdoch
La bicicleta: Kirkpatrick Macmillan
La máquina de vapor: James Watt
La imprenta rotativa: Thomas Nelson
El frigorífico: James Harrison
Obtención artificial de hielo: Lord Kelvin
El termo: Sir James Dewer
La segadora mecánica: Patrick Bell
El neumático: John Boyd Dunlop
El telescopio de reflexión: James Gregory
Extracción de petróleo de esquistos: James Paraffin Young
El primer gran piano: John Broadwood
El caleidoscopio: Sir David Brewster
La radiotelegrafía: Lord Rutherford
El teléfono: Alexander Graham Bell
El firme de carretera: John McAdam
El plexiglás: J.W.C. Crawford
La tela impermeable: Charles McIntosh
El terylene (o dacron): J.T. Dickinson
El radar: Sir Robert Watson-Watt
La televisión: John Logie Baird
El Cloroformo: Sir James Young Simpson
El parásito de la malaria: Sir Ronald Ross
Los Logaritmos: John Napier
Los gases inertes: Sir William Ramsey
La penicilina: Sir Alexander Fleming
Las cataratas Victoria: Sir David Livingstone
Primer catálogo de 34.000 estrellas: Johan von Lamont
Las cajas de ahorros: Rev. Dr. Henry Duncan
La educación universal: John Knox
El banco de Inglaterra: William Paterson
...

- Pero, ¿seguro que son todos escoceses?
- ¡ Qué te crees...! Yo hago las cosas per-fec-tas.
- ¡ Y eso en un país con menos habitantes que Cataluña...!
- Yo todavía sé otra cosa que inventaron los escoceses -dice Fernando, entre tímido y sonriente.
- ¿Sí? ¿Qué cosa? - pregunta Pablo, incrédulo.
- El alambre.
- ¿El alambre...?
- Sí. ¿No sabías que el alambre lo inventaron dos escoceses que habían encontrado una moneda de un penique?
- No, hombre, no. Eso fueron dos catalanes con una peseta...
- Bueno, ¿me dejáis terminar...? Me faltan los científicos...
- Sí, sí; sigue:

David Hume: filósofo
Adam Smith: economista
Robert Burns: poeta
Walter Scott: escritor
Rober Louis Stevenson: escritor
Thomas Telford: ingeniero civil
Clerk Maxwell: físico
...

- Bueno, vale..., ¡corta ya el rollo!

domingo, 25 de abril de 2010

Lanark / km 1361

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A menos de dos kilómetros de distancia de Lanark surgió entre los años 1800 y 1830 New Lanark, bajo el impulso del socialista utópico Robert Owen. Es un pueblo preparado para unos 1.200 habitantes, autosuficiente y con un urbanismo modernista en el que las viviendas están dispuestas en semicírculo, rodeadas de campo y con los servicios básicos ubicados en el centro.
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Robert Owen

No nos entretuvimos. Era ya tarde y, cansados, deseábamos llegar a un sitio en le que poder pasar la noche. Ya anochecía cuando, a lo lejos, entre brumas, divisamos la ciudad de Glasgow. El sol hacía rato que había desaparecido tras las todavía rojizas nubes escocesas. La temperatura era agradable pero amenazaba lluvia.

Parece que una parte de nuestro conocido "marisco da ría" procede de Oban, en Escocia

Dado que era la hora de cenar, optamos por parar en una área de servicios, en donde, además, podríamos comprar el correspondiente plano de la ciudad.

- ¿Qué hacemos con la cena, comemos aquí o vamos al restaurante?
- No sé. Mejor nos bajamos a ver qué tal está. Me parece que es un autoservicio.
- Vale. Hecha tú un vistazo mientras yo espero a que termine Pablo. Que te acompañe Fernando.

El restaurante era el habitual de las autopistas británicas, un autoservicio no muy abundante donde, lo más apetitoso, solían ser los sándwiches. Esperamos a Mariló y a Pablo y nos dispusimos a cenar.

- Esos dos que están ahí, apostaría a que son españoles -dice Mariló señalando a una mesa.
- Espera, -dice Pablo- voy a pasar por allí a ver si los oigo hablar...

Los tres tristes sándwiches que cogimos para cenar nos duraron bastante poco. Así que me levanté a por unos cafés que, aunque los cafés británicos no son especialmente apetecibles, a buen hambre no hay pan duro. Al pasar al lado de nuestros paisanos les deseé buenas noches y, una vez trasladados de mesa, comenzamos a hablar.

La vida de los camioneros es muy dura. Dos veces por semana suben desde la lejana España a estas húmedas tierras escocesas. Por aquí no hay más españoles que ellos. Los turistas llegan, tal vez, a Edimburgo... y en verano, pero por las carreteras... solo ellos. Se conocen todos:

- Hasta aquí subimos ocho camiones españoles. Uno de Madrid, los tres de Galicia, el de Bilbao... nosotros y otros paisanos asturianos y... ¿quién me falta...? No sé. Hoy están aquí también los de Madrid, que me parece que son de San Sebastián de los Reyes, pero se han ido a cenar a un sitio ahí al lado. Luego vendrán a tomar café.

- ¿Y qué transportáis hasta aquí?
- Bueno, venimos al marisco, especialmente a la nécora y a la cigala.
- ¡No me digas! ¿Y los gallegos también?
- Sí, claro.
- O sea, ¿qué éste es el famoso marisco da ría?
- Exactamente. Mira, dos de los que suben aquí son de O Grove.
- ¿Y donde cargáis? Quiero decir, ¿dónde se puede comer buen marisco... y barato?
- No cargamos todos en el mismo sitio. Nosotros lo hacemos cerca de Oban. En cuanto a lo de barato... bueno. Pero aquí no se come muy bien, ya sabréis...
- ¿Y, entonces, solo lleváis nécora y cigala?
- Normalmente sí. A veces hemos cargado centollo, pero en Francia, en Bretaña. El centollo necesita aguas más calientes.
- ¿Es duro esto, verdad?
- Sí, pero ¿qué vas a hacer? Yo tenía unas vaquines allí en Asturies pero, ya sabes, trabajas todo el día como un animal y no sacas nada. Quieres mandar a la niña a estudiar y... ¿qué? te cuesta más de lo que ahorras. Y vosotros..., ¿vais a dormir aquí?
- Sí, supongo que sí. ¿Es buen sitio, no?
- Nosotros, cuando subimos, siempre paramos aquí. Esta es buena gente. No sé si os cobrarán algo pero...
- No, no. Ya hemos preguntado y nos han dicho que si era una noche sola que no nos preocupáramos...
- ¡Ves, y luego dicen de los escoceses! Pues poner la AC allí entre el camión de Madrid y el nuestro. Allí estaréis bien porque, al otro lado están los termokines y no os dejarían dormir...

Era ya muy tarde. Nos fuimos a cama felices. Desde Chester no habíamos vuelto a ver a ningún compatriota... y, ya ves, aquí cuatro. Nos dormimos pronto... pero, a eso de las dos, nos despertaron unos golpes seguidos de unos gritos:

- ¡Pacoooo..., despiértate, coño!

Más golpes y los mismos gritos. Así una y otra vez, hasta que, por fin, Paco debió despertarse... y dejar entrar a su compañero. Luego volvimos a dormirnos tranquilamente. Por la mañana, cuando nos fuimos, nuestros compatriotas seguían allí, no sé si todavía durmiendo.

domingo, 11 de abril de 2010

Lockerbie / km 1327

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El ayuntamiento de Lockerbie

Pequeña población de los Borders, ya del lado escocés, y tristemente famosa por la acción terrorísta que destruyó un avión americano que sobrevolaba la población. El asunto todavía colea con más de un problema para Libia a quien se acusa de encubrir a los presuntos terroristas.

Estamos ya en Escocia. Es, por tanto, un buen momento para pasar revista a su gente.

El mundo se imagina a los escoceses como gente seria, práctica en todos los sentidos, tacaños con su dinero, callada, sin mucho sentido del humor y, tal vez, reservada. Pero no siempre los escoceses son así. Pueden hasta reírse de sí mismos como en esta noticia dada en el Glasgow Herald:

Dos ladrones que habían roto el escaparate de una joyería y robado su contenido, fueron apresados por la policía horas más tarde... cuando volvieron para recuperar el ladrillo.

O en esta otra historia contada en Edimburgo:

Un terrateniente escocés se había caído a un pozo en pleno mes de Diciembre. Su mujer llegó corriendo y le dijo:
- Tranquilo, Jock. Rápidamente llamaré a los obreros y vendrán a sacarte.
- No, espera. - dijo el congelado marido con mucha dificultad - No los llames ahora. Creo que resistiré nadando hasta la hora de comer y así los muchachos no perderán de trabajar.

Y tampoco son tan tacaños. Un famoso escocés, Andrew Carnegie, después de ir a América y convertirse en el hombre más rico del mundo, decidió, antes de morir, donar 300 millones de dólares a obras de beneficencia. ¿Quién da más?

Sin embargo, también se dice que el gran Alexander Graham Bell, el inventor del teléfono, tuvo serios problemas para establecer se primera llamada telefónica. Al parecer, la intentaba... ¡a cobro revertido!

Sir Winston Churchill lo decía bien claro:

- Lo único malo de los escoceses es que son pocos.

Claro que algún ejercitador de bíceps en barra podría decir:

- Pues menos mal, porque si no ¿qué beberíamos nosotros?

Pocos sí, pero... ¡cuidado! Ellos inventaron el whisky, ellos inventaron el golf y un hijo suyo fue el primer hombre en pisar la luna. No está mal, ¿eh?

sábado, 30 de enero de 2010

Carlisle / km 1282

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"Be Just and Fear Not"
Es una antigua ciudad, fundada por los romanos con el nombre de Luguvallium y situada a la izquierda del río Eden. Durante la edad media, su situación en los Borders, la hizo ser arduamente disputada entre Inglaterra y Escocia.

Su principal interés artístico reside en ser punto de partida para la visita al Muro de Adriano, aunque son también destacables su Catedral, construida en piedra arenisca, una de las más pequeñas de Inglaterra y el Museo y Galería de Arte dedicada, en gran parte, a temas arqueológicos relacionados con la situación fronteriza.

Nosotros no nos entretuvimos demasiado en Carlisle, pero sí el tiempo suficiente para comprar un nuevo avión con propulsión de goma... ¡qué se le va a hacer! Tal vez así podremos entrar en Escocia... volando.

lunes, 18 de enero de 2010

HAITÍ DEVASTADO

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¡POR FAVOR, AYÚDAME!

Los gallegos de Madrid, reunidos bajo el lema "Madrigallegos solidarios" quieren contribuir en la medida de sus fuerzas a paliar la catástrofe de Haití. Para ello han formado un grupo inicial de colaboradores que, en nombre de todas las asociaciones de gallegos de Madrid, pueda coordinar la ayuda y dirigirla hacia los necesitados. El grupo, al que puedes apuntarte cuando quieras, está formado inicialmente por:
  • Andrés Ramos
  • Carlos de Blas Armada
  • Ovidio Cadenas
  • Manuel Seixas
  • Melquiades Álvarez y
  • José Cerdeira
En el blog http://madrigallegossolidarios.blogspot.com/ podrás encontrar la información oportuna de las distintas actividades que se vayan realizando. En todo caso, desde este momento queda abierta en Caixa Nova una cuenta corriente con el número: 2080 0590 01 0040004173 para que podáis colaborar directamente. Los ingresos en esta cuenta podéis hacerlos de forma anónima o nominal, entendiéndose en este caso que aceptáis la posible difusión de vuestro nombre. En principio, los fondos recaudados serán entregados a Cáritas.

En nombre del pueblo de Haití, gracias por vuestra colaboración.

domingo, 10 de enero de 2010

Keswick / 1150

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Keswick, a la orilla del Derwent Water

Desde el Sur del lago Windermere tomamos una estrecha carretera de montaña que nos lleva a lo largo del Coniston Water y los lagos Grasmere y Thirlmere hasta Keswick, a orillas del Derwent Water, frente a las más altas cumbres de Inglaterra.

Keswick

Aunque actualmente la principal industria de Keswick es el turismo, la industria que le dio fama fue la fabricación de lapiceros de colores, tema sobre el que hay un museo mantenido por la fábrica de lapiceros de Cumberland.

A tres kilómetros del centro se encuentra el Castlerigg Stone Circle, círculo formado por 38 enormes piedras ( tal vez hombres petrificados por las brujas del lugar, según cuenta la leyenda) clavadas en la tierra y datadas en la edad del bronce.

Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra
Y, ahora, camino del lejano Norte, aprovechamos para recordar a una de las más conocidas dinastías que gobernaron Gran Bretaña, la dinastía escocesa de los ESTUARDOS.

A la muerte de Isabel I le sucedió en el trono inglés el monarca escocés Jacobo VI con el nombre de Jacobo I de Inglaterra. Durante su reinado, se reforzó el prestigio de la monarquía y se inició la colonización de América. Pero las agitaciones políticas y religiosas se reprodujeron con el reinado de su hijo y sucesor Carlos I, lo que condujo a la guerra civil.

Cromwell toma el poder y suprime la monarquía y la cámara de los lores. Mientras tanto, un parlamento de radicales presbiterianos había condenado al rey a morir decapitado. Muerto Cromwell, se llamó a Carlos II, hijo del monarca decapitado, para asumir la corona. Durante su reinado, Londres sufrió la gran peste y un pavoroso incendio que lo redujo a cenizas.

Cromwell

La dinastía de los Estuardos termina con la reina Ana, la que regaló Blemheim a los Churchill. A su muerte, 1714, se produce la unión de las coronas escocesa e inglesa en la cabeza de Jorge I, instaurándose la dinastía actual de los Hannover/Windsor.

En una ocasión se hablaba ante Cristina de Suecia de la reciente decapitación del rey Carlos I de Inglaterra a manos de los partidarios de Cromwell, decapitación ocurrida en 1649. Todo el mundo se lamentaba:

- ¡Mira que... cortarle la cabeza...!
- No sé de qué os extrañáis -dijo la reina- al fin y al cabo, no le servía para nada.

Por cierto que, la camisa que llevaba Carlos I el día de la ejecución fue vendida en 1924 en subasta pública  en Londres.

El catálogo anunciaba: "...la camisa está bien conservada, a pesar de algunas manchas de sangre..."

Con Cromwell llegaron al poder los protestantes más avanzados que deseaban purificar la iglesia anglicana de lo que ellos consideraban como observancias supersticiosas heredadas del catolicismo. En general, las doctrinas puritanas derivaban de las ideas de Calvino y de seguidores suyos como el escocés John Knox fundador del presbiterianismo, reforma cuyo nombre proviene de la supuesta superioridad doctrinal del conjunto de los presbíteros sobre el magisterio individual de cada uno de los obispo (y, por tanto, del propio Papa).

John Knox
Para los puritanos británicos, los domingos eran algo especialmente sagrado. Debía de cesar toda actividad profana y aprovechar los espacios entre servicios religiosos para orar y leer libros piadosos, llegando los más devotos a bajar las persianas de sus casas. Y ¡ay de la esposa que cocinara, o del niño que molestara en la iglesia o silbara en su vuelta a casa! Su ética, estricta y exigente, generaba, sin embargo, un pueblo austero y trabajador.

Pero las intransigencias de las doctrinas puritanas hicieron que éstas fueran perdiendo prestigio, decayendo paulatinamente a partir de la restauración de los Estuardos en 1660.

Como hemos visto, para los puritanos británicos la vida era muy dura, pero, especialmente dura lo era para sus mujeres. Cuando alguna iba a contraer matrimonio, su madre, la instruía convenientemente antes de la noche de bodas:
- Haz lo que él te diga, hija mía, y luego..., cierra los ojos... ¡y piensa en Inglaterra!

sábado, 19 de diciembre de 2009

Windermere / km 1144

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Es la más conocida localidad de vacaciones de la región de los lagos (Lake District) y está situada a orillas del lago del mismo nombre. En el Steam Boat Museum hay una colección de antiguos vapores de la época victoriana y eduardiana muchos de los cuales aún están en condiciones de navegar. De todas formas, la mayor atracción es el propio lago en cuyo centro hay varias pequeñas islas y que puede ser recorrido en los numerosos ferrys que lo surcan.

A nuestra llegada, Windermere nos recibió con un gran atasco en medio de una pesada lluvia. Tardamos más de una hora en encontrar un sitio donde parar y eso a pesar de hacerlo en un sitio no autorizado. Claramente, el número de turistas es superior a la capacidad del propio pueblo.



Continuamos, luego, por la orilla del lago, rodeados por bellos paisajes que, de vez en cuando, se dejan ver a través de la lluvia. Probablemente la belleza del lago aumentaría si hubiéramos disfrutado de un día un poco mejor aunque, también es cierto, que éste es un paisaje para saborear en su salsa que no es otra que la persistente llovizna inglesa.

Para la comida aparcamos en un altozano con una espléndida vista sobre el lago y rodeados por una espesa bruma entre la cual, de vez en cuando, se filtraba algún rayo de sol. Mientras comíamos, aprovechamos para hablar de los parques nacionales Británicos.

En Inglaterra, la densidad de población es muy alta (triple de la de España) y la presión de la propiedad privada no deja lugar a zonas comunales. Además la ley protege fuertemente a los propietarios rurales, siendo el don't trespass norma rigurosa. Es en este entorno en el que nacen los parques nacionales británicos: buscando un refugio para las últimas zonas comunales más que auténticas reservas de flora o fauna. Estamos, por tanto, ante reservas de belleza que pueden ser disfrutadas por el público en general y, dado que ya el paisaje inglés es atractivo de por sí, la belleza e interés paisajístico de estas zonas especiales puede imaginarse.



Estos son los once parques nacionales existentes en Gran bretaña:

El LAKE DISTRICT.- Montañas y lagos, bosques y granjas... Es el mayor de los parques nacionales británicos.
El PEAK DISTRICT.- Profundos valles, blancos picos, largos muros de piedra separando campos... Situado en el centro de Gran Bretaña.
SNOWDONIA.- Amplio macizo montañoso en el norte de Gales rodeando la cima del Snowdom.
DARTMOOR.- Formado por dos amplias mesetas de páramos divididas por el río Dart, es la mayor extensión de campo abierto en el Sur de Inglaterra.
PEMBROKESHIRE COST.- Estrecha franja costera que bordea Cornualles y espectacularmente abrupta y salvaje.
NORTH YORK MOORS.- Parque tranquilo en el condado de York con numerosos restos arquitectónicos en su entorno.
YORKSHIRE DALES.- Bellos valles con amplios pastizales y dedicados fundamentalmente a la agricultura y ganadería.
EXMOOR.- Gran reserva de vida salvaje donde, todavía, pueden verse halcones sobrevolando los altos riscos entre valles profundos con numerosas cascadas.
NORTHUMBERLAND.- Parque cruzado por el Muro de Adriano y pastoreado por grandes rebaños de ovejas "cheviot".
BRECON BEACONS.- Altas montañas de arenisca que rompen el viejo corazón de Gales.
NORFOLK Y SUFFOLK BROADS.- Amplias zonas pantanosas, y en muchos casos con aguas contaminadas, en las que se trabaja para su recuperación.

El número de parques en Escocia es, en cambio, muy reducido. La razón es bien sencilla: En Escocia la presión demográfica es mucho menor y por tanto es menos necesario el disponer de zonas reservadas. Otra razón sería que Escocia es ya de por sí un inmenso parque natural.

En todo caso, los parques están para cuidarlos, se encuentre uno en Gran Bretaña o en cualquier otra parte del mundo, así que no debemos olvidarnos de seguir el "COUNTRY CODE":

Guard against all risk of fire.
Fasten all gates.
Keep dogs under proper control.
Keep to the paths across farmland.
Avoid damaging fences, hedges and walls.
Leave no litter.
Safeguard water supplies.
Protect wildlife, wild plants and trees.
Go carefully on country roads.
Respect de life of fhe countryside.

Y los escoceses, que son gente ahorradora y de no muchas palabras, resumen los anteriores diez mandamientos en uno solo:

Keep Scotland tidy. Throw de rubbish in England.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Lancaster / km 1090

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-La rosa de los Tudor

Antigua ciudad del noroeste de Inglaterra, fundada por los romanos y que durante mucho tiempo fue el puerto más activo en el comercio con América. Se pueden visitar las elegantes Customs House (aduanas) signo de la antigua prosperidad así como el castillo que fue más bien cárcel que refugio.
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Customs House. Lancaster

De todos modos, la importancia de Lancaster es más histórica que artística. Y es que, sus hijos, Enrique IV, Enrique V y Enrique VI se pasaron treinta años guerreando contra la casa de York encarnada por Eduardo IV, Eduardo V y Ricardo III en la famosa guerra de las dos rosas por la herencia real de Eduardo III.

Los lancastrianos (rosa roja) eran descendientes por línea masculina del cuarto hijo de Eduardo mientras que los yorkistas (rosa blanca) lo eran por línea femenina pero del tercero de sus hijos.

El enfrentamiento termina, como es sabido, por la boda entre Enrique VII (de la casa de Lancaster y que pasaría a ser el primer Tudor) con Isabel de York. Enrique VII mantuvo la corona entre los años 1485 y 1509.

El hijo primogénito de Enrique VII, el príncipe Arturo, casó con Catalina de Aragón. Pero al morir Arturo antes de heredar el trono éste pasó a su hermano que reinó con el nombre de Enrique VIII (1509 a 1547). Enrique, que se casó en primeras nupcias con su cuñada Catalina, era un hombre tan inteligente y culto como cruel y despiadado y fue, históricamente, el más importante rey británico.

Enrique no dudó en cometer los más abominables crímenes por razones de estado o personales, redujo al Parlamento a una junta de cortesanos y separó a la iglesia inglesa de la romana convirtiéndose en su jefe y despojándola de sus riquezas.

A Enrique, le sucedió Eduardo VI que reinó únicamente seis años y durante cuyo reinado se sucedieron las luchas por el poder.
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María I Tudor y Felipe II

María I, hija de Enrique y de su primera esposa Catalina de Aragón, y a quién el pueblo había elevado a la máxima dignidad, reinó entre 1553 y 1558, distinguiéndose por su violencia en la represión de la Reforma por lo que pasó a la historia con el nombre de la Sanguinaria.

Le sucedió en el trono su hermanastra, Isabel I, hija de Enrique y de la infortunada Ana Bolena, con un reinado prácticamente coincidente en el tiempo con el del español Felipe II.

Fue ésta una reina igual de sanguinaria que la anterior, distinguiéndose en la persecución de los católicos capitaneados por su prima María Estuardo, reina de Escocia, a la que hizo decapitar después de mantenerla en cautividad durante diecinueve años.

En política exterior luchó contra Felipe II, cuyo imperio naval destruyó, poniendo los cimientos de su propio imperio.

Isabel, la reina virgen, murió sin dejar descendencia, por lo que la sucedió el hijo de María Estuardo, Jacobo I (VI de Escocia quien, por cierto, tenía un amante... pero esa ya es otra historia) instaurando la dinastía de los Estuardos.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Blackpool / km 1023



Es el mayor centro turístico de Gran Bretaña. Se extiende a lo largo de una inmensa marina multicolor de más de diez kilómetros de largo, marcada por sus tres famosos piers y dominada por una espléndida torre de 158 metros de altura construida a imitación de la torre Eiffel de París.

El corazón de Blackpool, la Golden Mile, es lo más animado con sus tres muelles (pier) pero, los ocho kilómetros que van desde Fleetwood al Norte hasta Squires Gate al Sur pueden recorrerse en los clásicos tranvías que aún circulan por el paseo.

En Blackpool no hay nada artístico pero sí mucho en qué divertirse. Ha de tenerse en cuenta que este Benidorm nórdico, aunque con una maravillosa e inmensa playa, no dispone, en general, del clima adecuado para usarla. De ello es fácil deducir que la cantidad y capacidad de las atracciones disponibles a cubierto tiene que ser enorme.
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Comenzaremos por su torre, símbolo de la ciudad y de un tiempo en que se quería emular al París de la gran exposición universal. En sus siete pisos encontramos atracciones tan variadas como:

  • Un sea-world con gran variedad de animales marinos, entre los que cabe destacar las graciosas rayas (a las que pudimos acariciar repetidamente), pequeños tiburones (a los que también pudimos tocar subrepticiamente) y grandes tiburones bajo cuya piscina pudimos pasear a través de un amplio túnel de vidrio.
  • Un museo del futuro (Out of this World), de carácter interactivo con los efectos más variados y curiosos.
  • Un gran salón de baile donde expertas parejas danzaban aires tradicionales acompañados de música en vivo.
  • Un fabuloso parque de aventuras (una jungla) para niños en el que podrían pasar toda una tarde maravillosa.
  • Un circo.
  • Una especie de parque jurásico con reproducción de animales y muchos efectos sonoros de los, todavía hoy, populares dinosaurios.
  • Y, entre algunas otras atracciones más, la propia torre, desde la que hay una vista magnífica.

La entrada a las atracciones de la torre es única (ocho libras) e incluye todas las atracciones salvo, lógicamente, bares y restaurantes.

En el extremo Sur de la milla de oro está un gran parque de atracciones de tipo abierto (la entrada al recinto es gratis, debiendo pagarse las atracciones una a una). Aquí, entre otras muchas atracciones, debe destacarse la gran montaña rusa llamada la Big One y que presume de ser la mayor del mundo. Es dificil estimar su tamaño pero probablemente no exagere si digo que se extiende sobre una longitud de más de quinientos metros de largo y que tiene una bajada como de un décimo piso, casi vertical. ¿Miedo? ¿Quién dijo miedo...?
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- Fernando, ¿qué te parece la montaña rusa?
- Bah..., una tontería. Chupada.
- ¿Y a ti, Pablo?
- Psé..., yo la bajaría con los ojos cerrados.
- Yo sólo inconsciente... ¿Y tú, mami, qué dices?
- Acoj...

Entre los dos puntos señalados cabe, también, reseñar un inmenso parque acuático necesario para que los amantes del agua no se vean forzados a prescindir de ella en los numerosos días de lluvia de la zona.

Hemos citado algunas de las atracciones de Blackpool pero, ha de entenderse que son sólo una pequeña muestra de las existentes ya que, en su conjunto, el resort, como dicen por aquí, está preparado para permitir a sus visitantes pasar quince amenos días sin necesidad de aburrirse (quizá con la pequeña condición de disponer del dinero suficiente).
LLegado el Otoño, a las atracciones tradicionales ha de unirse sus famosas iluminaciones consistentes en la instalación, a modo de farolas, de numeroso muñecos de plástico a los que internamente se les instala la correspondiente luminaria. Estos muñecos son patrocinados por las distintas casas comerciales que compiten entre sí por la captura de la atención de los transeúntes. Famosos son los conocidos McDonald's para los que reservan como media milla de calle.
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En el ranking que sigue se muestran los diez lugares más fotografiados de Inglaterra, y en él puede verse la importancia fotográfica de estas iluminaciones que duran un par de meses:
  • La Torre de Londres.
  • La Catedral de San Pablo.
  • La Torre y las iluminaciones de Blackpool.
  • Bath.
  • El Castillo de Windsor.
  • El Castillo de Warwick.
  • Stonehenge.
  • El palacio y jardines de Hampton Court.
  • El muelle de Brighton.
  • El zoo de Londres.
El abandonar Blackpool nos costó algún que otro problema con los niños, pues no estaban muy de acuerdo, si bien, al final, los convencimos con el peso de nuestros contundentes argumentos del tipo de "nos vamos porque sí" y otros similares.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Chester / km 859

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El camino hasta Chester es corto y cómodo. El aparcamiento fue algo más latoso, pero al final encontramos un parking céntrico, vigilado y hasta barato, al lado del Leisure Centre, justo al principio de lo que era la decumanos romana.

Chester, que es la capital del condado que lleva su nombre, es también uno de los más hermosos conjuntos medievales de Gran Bretaña y, quizá, de toda Europa. Dispone de numerosas casas típicas con entramados de madera muy decorados y de bellas galerías comerciales dobles, una a ras de suelo y la otra al nivel del primer piso, y a lo largo de las calles principales.
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Estas galerías permiten pasear confortablemente en días de lluvia pudiendo ir de compras sin tener que sufrir el húmedo clima británico. También permiten fotografiar cómodamente las decoraciones de las casas de enfrente y a los numerosos artistas aficionados que ocupan las calles.

Las murallas, que aún hoy rodean la ciudad, están construidas sobre los cimientos de la vieja ciudad romana, fundada en el siglo I dC. con el nombre de Deva y en la que asentaron parte de sus legiones. Esta muralla, de tres metros de alta y tres kilómetros de larga, puede ser recorrida en su totalidad.

Durante la edad media la ciudad se convirtió en un importante puerto sobre el río Dee y en sede episcopal, siendo de esta época la mayor parte de sus bellas casas de madera pintadas en negro.
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The Rows es el nombre de las cuatro calles principales que convergen en un mismo punto y que siguen el trazado de las dos vías romanas precedentes (la Kardo y la Decumanos). Aquí se encuentran las casas que presentan un mayor interés artístico.



La ciudad dispone, también, de un pequeño y simpático museo en el que, quien lo desee, puede exponer sus propias colecciones, por otra parte, de los temas más variados y simpáticos. La entrada es gratuita, aunque se pide una ayuda para el mantenimiento del museo, y a nosotros nos pareció una visita recomendable por ser algo distinto de lo que normalmente uno espera de un museo.

Para llegar a Blackpool tomamos la autopista M53 que cruza la bahía de Liverpool (el River Mersey) mediante un túnel de peaje, para seguir luego por las M58, M6 y M55 que debería dejarnos en el centro de la ciudad. Pero era ya bastante tarde así que optamos por meternos en uno de los numerosos campings que rodean Blackpool.

Dado que hemos mencionado los campings, digamos de paso que los campings ingleses están dedicados casi en exclusiva a campistas con caravana o autocaravana, hasta el punto de que muchos de ellos no tienen espacio para tiendas. Por otra parte, el precio suele ser por vehículo, con independencia del número de personas que lo vayan a ocupar y, además, en general son francamente económicos.

martes, 27 de octubre de 2009

Conwy / km 779

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Cuando llegamos a Conwy era ya muy tarde. Buscamos donde pasar la noche pero el parking situado en el puerto, al lado del castillo, prohibía, en términos muy categóricos, el pernoctar en él. Optamos, por tanto, por buscar nuevos puertos en los barrios periféricos y allí, en una zona residencial, pasamos la noche aparcados en una calle con no demasiado ruido.

Por la mañana, aun temprano, regresamos al parking junto al castillo, para lo que tuvimos que cruzar uno de los tres puentes que conectan Conwy con los barrios del Este. La visión del castillo a esas horas de la mañana, iluminado por los dorados rayos de sol que se filtraban entre las nubes, era majestuosa.



El castillo de Conwy es uno de los diecisiete mandados construir por los normandos para someter a los belicosos galeses y, junto con Harlech y Caernarfon, se incluye entre los mejores del país. De su interior solo se conserva intacta una pequeña parte, estando el resto bastante arruinado lo que, curiosamente, contribuye a darle esa imagen romántica que le es característica.

El castillo está adosado a la muralla que rodea todo el pueblo, salvo la parte que mira al mar, y puede recorrerse íntegramente, obteniéndose unas vistas inmejorables de la pequeña ciudad.

Además de las murallas y del castillo, de Conwy se puede destacar una pequeña casa que, según las guías, es la más pequeña de Gran Bretaña. Su superficie es de dos por tres metros cuadrados y para entrar se debe, lógicamente, esperar turno.

La vista desde lo alto del castillo es tan magnífica que aprovechamos para sentarnos un largo rato contemplando las gaviotas a un lado y las altas cumbres de Snowdonia al otro.

Lamentábamos, eso sí, esa increíble línea férrea que cruzando la bahía sobre un puente metálico, se interna en el castillo cruzándolo mediante un túnel. Digamos que no queda fea, pero resulta cuando menos chocante esa mezcla de lo medieval con lo moderno. Pienso que es cosa de hace ciento cincuenta años y que, seguramente, hoy no se hubiera hecho.

Esta vía férrea es objeto de numerosos anécdotas. Se cuenta la de aquel niño que, después de una visita escolar, y al ser preguntado por el maestro, contestó:

- El castillo es muy bonito, pero me parece una estupidez el que fueran a hacerlo precisamente al lado de las vías del tren.
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Wales, Wales.
Home, Sweet home is Wales.
Till life is past,
My love shall last,
My longing, my hiraeth for Wales.

(Himno nacional de Gales: "The land of my Fathers")

sábado, 24 de octubre de 2009

Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwlllantysiliogogogoch / 735




El estrecho de Menai, que une Gran Bretaña con la isla de Anglesey, está cruzado por dos puentes históricos, el primero de los cuales es obra del propio Telford, el ingeniero que proyectó a principio del siglo XIX la carretera que une Londres con Hollyhead. El segundo es un puente doble que permite el paso de la carretera y del ferrocarril en dos niveles distintos y que fue construido con posterioridad.

Pasaría de las ocho de la tarde/noche cuando nosotros tomamos el segundo de estos puentes para abandonar la mayor de las isla Británicas. Buscamos ávidos un largo, muy largo, indicador de carretera...; tenía que estar nada más cruzar el puente, pero no se veía nada.

- Tal vez han desistido de meter tamaño nombre en un simple indicador de carretera -comenta Mariló.
- Tiene que aparecer, tenemos que fotografiarlo... ¡es a lo único que hemos venido! A lo peor ya lo hemos pasado..., daré la vuelta.
- Creo que sí porque, según el mapa, desde el puente hasta el desvío no hay ni una milla.

Tomé la primera desviación a la izquierda y debí acertar porque inmediatamente aparecieron unas casas que tenían que ser el pueblo buscado. La calle estaba mal iluminada. Ningún indicador nos confirmaba que estuviéramos en el buen camino. Seguí un poco más hasta que encontré a unos niños. Me arrimé lo que pude a la acera, paré y me bajé a preguntar.

- ¡Oye, por favor! ¿Cómo se llama este pueblo?
- Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwlllantysiliogogogoch -me contestaron a coro, recitando muy despacio.
- ¿Cómo?
- Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwlllantysiliogogogoch -me contestaron de nuevo y con la misma calma.
- ¿Os importa esperar un momento? Voy a buscar una grabadora.

Subí a la AC y bajé raudo preparado para grabar aquel sonoro nombre del que no entendía ni la primera sílaba. Acerqué la grabadora a los niños y, sin darme tiempo a que les dijera ni una sola palabra, repitieron cantando a coro:

- Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwlllantysiliogogogoch.
- ¡Qué bonito! ¿Oye, y sabéis dónde hay un letrero que pueda fotografiar?
- Sí. Allí -me dijeron, señalando al luminoso de un concesionario de vehículos Volvo.

Les di las gracias y, bueno, hice lo que pude por fotografiar el letrero. Era muy importante la foto, aunque sea mala, porque, claro, ¿quién, si no, iba a recordar tal nombre?
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Es curioso, no conseguimos encontrar el indicador de carretera con el nombre del pueblo. Incluso llegamos a pensar que posiblemente no existía o que algún cara se lo había llevado entero como recuerdo. Pero no debía ser así porque Pablo, con una sonrisa de oreja a oreja, me enseña la lista de los lugares más fotografiados de Gales. Comencé a leer, mientras su índice señalaba al final de la lista:

Snowdon.
El Castillo de Caernarfon.
El puerto de Tenby.
El Castillo de Conwy.
La abadía de Tintern.
Las Swallow Falls, en Betws-y-Coed.
El Ffestiniog Railway en Porthmadog.
El Castillo de Harlech.
Portmerion.
Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwlllantysiliogogogoch.

Efectivamente, allí estaba. Sí, supongo que miles de fotógrafos lo habrán fotografiado... pero, de verdad, yo no lo encontré. Así que cruzamos nuevamente el puente, esta vez en dirección hacia Londres y nada más cruzar giramos a la izquierda camino de Conwy.

Eran cerca de las diez de la noche, bastante tarde para los estándares británicos. A pesar de ello, la autopista hacia Conwy llevaba mucho tráfico, especialmente de camiones, pero se circulaba bien.

De camino, escuchamos una y otra vez al coro infantil: Llanfairpwllgw... Sabíamos que llan significa santo y que Tysilio (cerca del final) es un nombre, pero... ¿y todo lo de más? Pablo hubo de repasar de nuevo, uno a uno, los folletos turísticos de Gales hasta que, por fin, apareció. Digamos que ya no parece tan difícil: La iglesia de Santa María de la albufera cercana al nogal blanco junto al rápido torrente de la cueva roja de San Tysilio.
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P.S.: Lo anterior fue escrito hace algún tiempo. Hoy sabemos que Llanfair P.G., con 57 letras, sólo tiene el récor inglés, porque existe uno de 92:



Taumatawhakatangihangakoauauotamateaturipukakapikimaungahoronukupokaiwhenuakitanatahu, que es el nombre maorí para una colina, de 305 metros de altura, cerca de Porangahau, al sur de Waipukurau en el extremo sur de la bahía de Hawke, Nueva Zelanda, y que posee el récord Guinness como el topónimo en uso más largo del mundo (Wikipedia).
 
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